Archivos de la Categoría: Ingredientes

Sal-sa de soja

Se me ocurrió que podría formar cristales de sal-sa de soja secándola en el horno durante un día a 50ºC y me equivoqué. La salsa, a medida que se va deshidratando cristaliza, pero espesa tanto que se mantiene unida en una sola pieza compacta, tiene un componente sólído mucho más grande de lo que esperaba.

Una vez deshidratada, la saqué de la fuente (usa una fuente maleable para que sea fácil retirarla y no quede pegada) y fui colando toda la sal-sa con distintos tamices hasta obtener 3 tipos de sales de distintos grosores:

  • Cristales grandes y medianos para utilizar en el último momento y que den una sensación mucho más intensa.
  • Y un polvo de salsa de soja mucho más fino.

El resultado: un polvo salsadísmo con un sabor muy interesante algo dulce, salado y umami, pero distinto a la salsa líquida. Diferente a la sal, pero puede sustituirla y distinto a la salsa porque es sólida y cambia su sabor, pero también se puede utilizar como sustituto… tendrémos que probar con más ingredientes.

Me ha encantado usarla con huevo cocido porque me encantan con un poquitín de soja, pero me da una rabia tremenda ver cómo mancha la yema, oscureciéndola. De esta manera puedo tomar huevos con soja sin ensuciar la yema y aumentando la estética del huevo.  

Aunque el proceso no llegó a los resultados que esperaba y no pude extraer esas maravillosas pirámides de sal, conseguí un producto con muchas posibilidades y además una serie de fotos de los cristales que son una pasada:

Tofu a la plancha

Todos sabemos la mala fama que tiene el tofu por ser un producto insípido, al que no solemos encontrarle la gracia. Esa es la idea que tenía yo hasta hace unos añitos, pero poco a poco vas probando y probando y empiezas a darte cuenta de las variedades que existen, las diferencias de textura y lo agradable que es tomar algo que tiene más textura que sabor.

Recuerdo que el año pasado en Shangay tomé un tofu blando (silky tofu) con gambas y aceite picante de Sichuan que me dejó impresionado por la textura tan suave que tenía, se fundía en la boca de una manera increíble. Tanto me gustó que cuando volví a la ciudad 3 ó 4 meses después, fue el primer restaurante al que fui. Y luego empecé a interesarme más por él (aunque ya hacía unos cuatro años preparé tofu en casa).

A la plancha resulta muy sorprendente. Además es una buena manera para empezar a probarlo porque queda más sabroso y tiene un equilibrio de texturas muy interesante: crujiente por fuera y cremoso por dentro.

Y es facilísimo, no hay nada más sencillo de hacer:

  • Corta el tofu (para que quede cremoso por dentro tienes que usar tofu blando – silky tofu) en láminas de 1.5 cm y lo secas bien con papel absorbente.
  • Luego dóralo en una sartén antiadherente con un chorrito de aceite a fuego medio hasta que quede crujiente por fuera, manteniendo su cremosidad interior (por eso hay darle un corte relativamente grueso).
  • Luego hay que “enriquecer” su sabor, por ejemplo, una salsa a base de cebollino chino, un poco de guindilla, jugo de lima y miso.

Primeras pruebas con los cítricos de El huerto de Elche

De izda a dcha: 2 cidras, al fondo mano de buda, 2 yuzu y bergamota

Llevaba muchísimo tiempo intentando probar estos cítricos y trastear con ellos y finalmente lo he conseguido. Que yo sepa El huerto de Elche son los únicos que cultivan una variedad de cítricos tan amplia como esta, con productos tan interesantes como el yuzu, calamansi, una especie de lima con sabor a mandarina que está buenísima, caviar cítrico y un largo etcétera.

Os cuento un poco sobre lo que he probado y qué he hecho con ellos:

  • Yuzu: es un cítrico japonés con un aroma parecido al de la mandarina pero mucho más intenso, sin duda el más interesante de los que probé. Me ha encantado la potencia y el aroma de la piel, su principal atractivo. Tiene muy poco jugo y es muy ácido, más que el jugo de una lima.
    • En fresco he utilizado la ralladura para unas ostras y quedó impresionante, muy aromático al principio pero sin que interfiera luego con el sabor de la ostra.
    • Todavía tengo unos cuantos congelados para utilizar su piel a medida que la vaya necesitando.
    • Con el alvedo (parte blanca de la piel) de 3 yuzus y uno entero preparé una mermelada de un aroma muy potente y con un amargor muy interesante. La cantidad de pectina que tiene hace que la mermelada quede densísima.
    • También tienen piel de yuzu en seco, que está buenísima, más sabrosa e intensa que la que tenía de Japón; he utilizado un poquitín, infusionándola con té verde y el resultado fue brutal. También la he probado tal cual en otros platos y me ha encantado.
  • La cidra: no tenía nada que ver con la que compré en la tienda asiática de hace unos posts, el aroma es intenso, más cercano al de un limón, pero más perfumado. Se utiliza sobre todo su ralladura y tiene un albedo (parte blanca de la piel) muy grueso.
  • Y la bergamota: me ha encantado su aroma tan perfumado y ese olor a pomelo tan interesante que tiene. Usé el jugo y la ralladura para potenciar un sorbete de limón y quedó genial.
  • El bicho tan raro que veis en la foto es mano de buda, otro cítrico muy llamativo por su forma. Sólo tiene albedo. El aroma es muy parecido al de la cidra.

Cidra y lima kaffir

Ayer estuve en el barrio de Lavapiés de Madrid buscando especias con Carlos de Averquécocinamoshoy y, después de rebuscar en varias tiendas tuvimos la suerte de encontramos una frutería que vendía esta joya que desconocía. Y claro, con mi obsesión por los cítricos no pude resistirme:

 

Me acaban de confirmar que es cidra - parece que es un cítrico parecido pero no es cidra, esta tiene mucho más alvedo (la parte blanca de la piel), menos jugo y un olor distinto. La probé y me quedé impresionado con su aroma, es igual al de la lima kaffir (foto inferior), una lima típica de Tailandia, sólo que ligeramente más suave.

 

No os podéis imaginar la alegría que me causó, con lo que me gusta y lo que cuesta conseguirla (en Madrid, imposible – en Barcelona la podéis encontrar en el supermercado asiático Extremo Oriente, en Balmes, 4).

Y ya tengo sustituto. Si tenéis oportunidad de comprarla, no lo dudéis, es uno de los cítricos con un aroma más interesante que conozco, tan intenso que sólo necesitas añadir una pequeña cantidad de jugo para disfrutarla y con una piel tan aromática que dan ganas de llorar de la alegría (por lo menos yo).

Si estáis interesados, yo la encontré en la en la primera frutería que hay en la acera de la derecha entrando en la calle Tribulete desde la Plaza de Lavapiés. Y a 5€ el kg.

¿Y cómo usarla?

  • Hazte una ensalada verde con el jugo y la rayadura de la lima, un poco de salsa de pescado o de soja (o simplemente sal) y un chorrito (pequeño) de aceite y a correr, verás lo buena que queda.
  • Aliña ligeramente cualquier pescado con unas gotas del jugo y su ralladura – sobre un poco de calamar crudo está de muerte.
  • O simplemente corta 2 láminas finísimas para echárselas a un gintonic con una ginebra bien seca que dé todo el protagonismo a la lima. Verás qué pasada.

Crema de ajo asado y miso

apero de ajo y miso

Otro gran aperitivo cervecero: un ajo entero, asado al horno hasta leer más »

Patatas mini con salsita medio japo y cómo hacer saiko miso

Un apero de los buenos, patatas mini, como las canarias, cocidas primero y luego secadas en la cazuela con sal para arrugarlas y aliñadas con una salsa dulce de miso (saiko miso) mezclada con mayonesa al 50%, un poco de perejil, un ligero toque de picante (sichimi tougarashi) y unos cristales de sal.

Es una gozada tener esta salsa ya preparada en la nevera porque amplía la infinidad de aplicaciones que tiene el miso:   desde una base para una vinagreta, para macerar tofu, pollo o pescado (muy bueno con bacalao o con el famoso bacalao negro canadiense), añadiendo un poco de vinagre,  zumo de lima o limón y algo de mostaza tienes una salsita buenísma para acompañar lo que quieras (aquí para pollo, aquí con pescado)…

 

Y aquí va leer más »

Aceite chino y picante de Sichuán

La comida china de la zona de Sichuán es de las grandes desconocidas de China, por lo menos en España. A menudo usa dos tipos de picante totalmente distintos: las guindillas en todas sus formas, sobre todo secas y la pimienta de Sichuán, un picante totalmente distinto, que duerme la lengua y produce una sensación “eléctrica”  muy interesante y agradable. Tiene un sabor cítrico y fresquito muy muy agradable.

Uno de los ingredientes estrella de esta cocina es este aceite leer más »

Helado de hojas de Pandan

El pandan es una hierba larguísima que se usa muchísimo en la cocina asiática, tanto para postres (el típico de gelatina de agar agar) como para platos salados. Es muy versátil y huele a arroz de jazmín (y basmati) y a leche de coco. De hecho a veces en Tailandia el arroz se cuece con una hoja para resaltar su aroma. En Madrid sólo la puedes encontrar congelada en supermercados asiáticos, pero en Bcn la puedes encontrar fresca.

 

Y el helado no tiene mucho misterio, las hojas están leer más »

Cómo preparar brotes de bambú frescos

No hay nada más fácil que preparar unos brotes de bambú, y lo mejor, están buenísimos, nada que ver con sus primos en conserva.

Así es como te los puedes encontrar en cualquier supermercado asiático:

Una vez que te hagas con ellos y llegues a la cocina, retira las hojas exteriores, corta la base del tallo y ponlo a cocer en agua salada. Antes de cocerlos, huélelos, en crudo tienen un aroma a regaliz “palulú” increíble que se reduce durante la cocción, una pena, pero ya te has dao el placer. En muchas webs recomiendan cocerlo con el salvado del arroz para reducir su amargor; no es casi amargo y ese puntito que tiene está muy, pero que muy bien, ahórrate este paso. Así queda tras pelarlo:

Una vez cocido (unos 20 minutos aprox), retira del agua y vuelve a pelar de forma que se aprecie la bonita forma en escalones piramidales que tiene. Y luego córtalos en cuartos: leer más »

Arroz tostado en polvo

Este es un ingrediente que he descubierto recientemente y estoy apasionado con él. Tiene un sabor increíble a frutos secos que recuerda mucho a las palomitas. Además aporta una textura crujiente buenísima a cualquier platillo.

En Tailandia y en la mayoría de los países del sudeste asiático se añade a sus ensaladas picantes y, aunque en menor medida, también se utiliza para espesar salsas de curries. También se usa para hacer infusiones: en Filipinas se toma solo y en Japón se mezcla con té verde.

Para prepararlo, coge arroz de leer más »