Archivos de la Categoría: Espesantes, gelificantes y emulsionantes

Otra vuelta de tuerca a las manitas de cerdo, esta vez a la plancha y pegadas con transglutaminasa

Pocas veces se me ocurre cómo utilizar transglutaminasa sin crear Frankensteins comestibles como el típico ajedrez de atún y salmón que seguro que muchos habéis visto en internet. Este es uno de los usos con los que más satisfecho estoy porque aquí su función es práctica y no sólo estética, como en el caso del pollo biónico. Además estoy seguro que nadie “sospecharía” de su utilización en la cocina y si excluimos los cubos, el platillo tiene una pinta muy clásica, ¿no?

Una vez hechas las manitas como en la receta anterior  y después de probarlas templadas, me entraron ganas de darles un planchazo, pero, como la gelatina se funde con el calor, a no ser que estuvieran envueltas en, por ejemplo, bacon, se desharían. Y no quería usarlo porque me interesaba que fueran lo menos grasas posibles y que no resultaran pesadas.

Así que fundí un rollito, añadí transgultaminasa GM, monté de nuevo en un rollo y a las pocas horas de nevera se pegaron majestuosamente. Para que no se “agarraran” a la sartén y de paso evitar usar demasiada grasa, las hice a la plancha sobre un papel sulfurizado y las “pinté” con la grasa que soltaron al cocerlas para aumentar aún más su sabor.

Y quedaron perfectas. Ligeras, sin la sensación de pesadez que muchas veces tienen, muy más sabrosas y con ese punto increíble que tienen las manitas cuando se doran. Al final quedan muy gelatinosas, sólo rozarlas con unos palillos produce un movimiento tan gelatinoso que es para morirse de placer. Pero como todo va pegado, la textura no es exactamente la misma, queda un pelín menos fundente.

Y la salsa, la misma que en la receta anterior, es decir, una reducción de su caldo, aquí espesada con un poquitín de xantana.

Nota: para añadir transglutaminasa a las manitas y que se extienda bien por toda la superficie de las piezas es mejor diluirlo primero en agua (1 parte de TG en 4 partes de agua).

Y para darle otro punto con otro tipo de gelatina y algo de acidez, añadí unos cubos de kumquat y miso blanco:

  • Despepita los kumquats, tritura bien, añade un poco de miso hasta obtener el punto de sal deseado y echa un poco de jugo de lima para aumentar la acidez.
  • Cuela y refrigera hasta que la pectina presente en el albedo (la parte blanca de la piel) gelifique. ¿Y por qué kumkuats?: porque es un de los cítricos con un albedo menos amargo que hay, de hecho se comen enteros y además son deliciosos. Y también es la temporada y están a 2.5€ en General Margallo.

Final y presentación: 3 discos de manitas bien dorados por los dos lados, unos cubos de kumquat, salsita y unos brotes de rábano para darle un puntito picante al platillo.

 

Clarificación con agar agar

Hasta ahora casi sólo he publicado sobre clarificaciones de caldos con gelatina, y nunca había contado este proceso, que es aún más fácil.

Este producto se obtiene de un alga que todos conocemos aunque no lo sepamos: son las tiritas transparentes que nos encontramos en las ensaladas en los restaurantes chinos de barrio.

El alga tiene una capacidad de gelatinización tan potente que agar agar significa en malayo gelatina gelatina, reiteración que hace referencia a su fuerza. Se lleva usando durante siglos en el sudeste asiático y Japón para hacer gelatinas que se mantienen cuajadas sin necesidad de refrigeración. Y hace bastante poco – alrededor de 15 años, Ferrán Adriá la descubrió para el público occidental y empezó a hacer gelatinas templadas en El Bulli, cosa que, para su sorpresa, no llamó mucho la atención a sus clientes, que no eran conscientes de que las gelatinas que habían tomado hasta entonces estaban siempre frías. Y, finalmente, el proceso de clarificación con agar lo descubrió Dave Arnold de Cooking Issues.

Para recapitular, la clarificación con gelatina tradicional consiste en lo siguiente:

  • Enfría un caldo, (que contenta gelatina, o si no añadir un 0.5% sobre su peso en caliente)
  • Gelifica en la nevera (unas tres horas),
  • Luego congela completamente
  • Y descongela en la nevera sobre un colador con una estameña y un bol debajo en el que caerá gota a gota el maravilloso elixir transparente.

La explicación: Todos los sólidos quedan atrapados en la maya que forma la gelatina y el agua escapa porque, al expandirse cuando se congela, la red se “da de sí” y permite que resbale hasta el bol. Y las grasas, al estar en la nevera, no se enfrían lo suficiente como para fundirse y caer en el caldo. El proceso es largo, pero no da trabajo, tarda un par de días en descongelarse.

Ejemplos:

  • Caldos sin gelatina: Agua de Cabrales que hice hace ya cuatro años.
  • O cualquier caldo que tenga gelatina, por ejemplo, este de Tom Yam

En la clarificación con agar, todo es mucho más rápido:

  • Sólo hay que añadir un 0.2% de agar a un líquido, para obtener una gelatina de textura blanda
  • Disolver completamente – para que se disuelva, necesitarás cocer al menos 5 minutos -,
  • Esperar a que gelifique poniéndolo en un baño de agua fría a temperatura ambiente, (gelifica en torno a 35ºC, así que no necesita nevera).
  • Luego cortas la gelatina con unas varillas (como si fuera cuajo para hacer queso) y la pones sobre una estameña, envuelve y aprieta poco a poco hasta extraer el caldo (cuidado con apretar demasiado o caerán restos de agar). Aquí es donde la avaricia te hará pasar peores jugadas apretando demasiado.

  • El líquido que cae es increíblemente transparente, igual que un té.
  • Si se te ha colado algún resto de agar, vuelve a colar y ya lo tienes. Lo que más me gusta de este método es que, además de ser más rápido, mantienes gran parte de la gelatina natural en el caldo, sin perder ese efecto de labios “pegajosos” cuando tomas un caldo bien cargadito de gelatina.

Como puntos negativos:

  • Si no desgrasas bien, puedes encontrarte gotas de grasa en el caldo, que caen porque la gelatina no “atrapa” la grasa y a temperatura ambiente queda en estado líquido y caen.
  • Y si tienes prisa o eres impaciente acabarás apretando demasiado y se colará demasiado agar la caldo clarificado, por lo que el resultado final nunca será el ideal.

Otra opción es la de clarificar con agar por el método tradicional de congelar y descongelar, igual que con gelatina, usando un 0.2% de agar sin necesidad de descongelar el caldo en la nevera y por lo tanto, clarificando muchísimo más rápidamente.

Y para finalizar, os recomiendo el agar de Porto Muiños, buenísimo, la presentación en polvo ayuda muchísimo a fundirla en el caldo.

Consomé de tom yum clarificado con gelatina. Técnica perfecta y facilísima

 

Hace unos años publiqué varios platos con este sistema de clarificación (con cabrales, con pulpo y con pho, el caldo vietnamita), uno de los métodos más sencillos que conozco, muchísimo más fácil y efectivo que la clarificación clásica con claras de huevo y además el caldo queda más aromático.

Aquí está la prueba: en la botella podéis ver el caldo de pollo, desgrasado y colado para quitar todas las impurezas, todavía opaco y a su lado, en un vaso, el mismo caldo una vez clarificado, totalmente transparente:

 

Este consomé me encanta: es una Tom yum (la sopa tailandesa clásica) con una base de caldo de pollo y los aromáticos de la tom yum, tomatitos cherry pelados, cebollino, brotes de cilantro y aceite de cigala.

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Señoras y señores, ante ustedes el pollo biónico pegado con transglutaminasa, pegamento para carne

En un mundo mágico e hipotético los pollos serían biónicos, mostrando sólo una parte del hueso de la alita para demostrar al mundo entero que sus ancestros podían volar.

Una pequeña intro a la transglutaminasa:

  • Es una encima (una proteína que actúa como catalizador de reacciones químicas) que se produce de forma natural en animales, plantas y bacterias. Esta encima la produce nuestro cuerpo de forma natural y es la que, entre otras cosas, reconstituye fibras musculares que se han roto durante un fuerte esfuerzo físico.
  • En 1959 se asiló por primera vez a partir de hígado de cerdo; ahora AJINOMOTO (los únicos que la distribuyen), una empresa japonesa famosa por producir glutamato monosódico, (es decir, umami en cristales), la extrae de una bacteria (por eso también se conoce como transglutaminasa microbiana o TGm). Ah, y la comercializa bajo en nombre de Activa (GS es una de las variedades).
  • Al igual que en nuestro cuerpo, en cocina se usa para “pegar” alimentos ricos en proteínas (carnes magras, piel de pollo, pescados…). Aunque asuste, su consumo no tiene ningún peligro. De todas formas, una vez cocida, la encima queda inactiva.
  • Antes de usarla deberías saber un par de cosas: leer más »

Tallarines calientes de caldo de Pho vietnamita con goma gellán y huevo a 62º C

El Pho está entre mis platos vietnamitas favoritos, el que no haya probado este caldo no sabe lo que se está perdiendo, no puedes dejar de tomar antes de ir al hoyo.

El original tiene una base de sopa de ternera aromatizada con anís estrellado, canela o cassia, jengibre y cebolla semiquemados en el grill  y va con tallarines de arroz, aromáticos frescos y carne cruda en láminas que se cuece con el calor del caldo y carne que se usa para hacer el caldo con algún que otro tendón. Increíble.

Pero esto es harina de otro costal, es una versión muy modificada, el caldo va gelatinizado en caliente (muy caliente) con goma gellán, condensando en un solo ingrediente los tallarines y el caldo. Y como el plato parece que nació por influencia francesa a partir de su pot au feu francés, le he añadido un huevo poché jugando con la doble versión del pho y los huevos gelee.  Y para añadir un toque crujiente, va con unas nada ortodoxas avellanas picadas y tostadas.

La carne va a parte, salteada en su propia grasa (extraída del caldo) y mezclada con un poco de salsa Hoisin, caldo concentrado y la grasa del rabo de toro.

Ya hice una versión parecida hace tiempo, gelatinizando los tallarines con agar agar, pero con esa versión los tallarines no tenían una textura tan sólida y no toleraban temperaturas tan altas.

Ahí vamos con leer más »

Mi gazpacho y un truquito para que no se desligue al reposar

gazpacho

(Que también te permite añadir menos aceite manteniendo el aspecto y la textura de un gazpacho bien emulsionado con mucho aceite, que no siempre se puede usar todo el que uno querría).

El gazpacho es mi bebida / primer plato favorito del verano, en esta época me encanta tener siempre un par de litros en la nevera para tomarlo en cualquier momento.

Como os imaginaréis es un gazpacho normal y corriente, pero con alguna cosilla de más. Os cuento:

  • Utilizo siempre que puedo vinagre dulce de Jerez porque, por un lado su dulzor realza el sabor del tomate y por otro, los vinos y vinagres de esta denominación de origen tienen una propiedad que potencia el sabor umami propio de los tomates maduros. Os dejo un link  a un post donde cuento cómo Heston Blumenthal descubrió este hermanamiento  (y no maridaje, ya que aquí se trata de unir dos sabores que se potencian uno a otro y no dos aromas que combinan bien entre sí) de sabores entre el vino de Jerez y el umami.
  • Uso un poco de glutamato monosódico también para resaltar el umami de los tomates. Además la sal y el glutamato se complentan y cada uno potencia el sabor del otro, así que necesitarás usar menos sal. Un truco infalible para calcular las cantidades de glutamato: piensa en cuánta sal usarías, divídelo en dos y añade algo más de la mitad de sal y una mitad de glutamato. Al probar deberías notar un ligero cosquilleo en la parte final de la boca, justo bajo las orejas. Si es demasiado intenso, es que te has pasado. Teniendo en cuenta el punto anterior, ten cuidado con el glutamato aquí porque el vinagre va a realzar el sabor y además ya está contenido de forma natural en los tomates. leer más »

Sorbete de limón con kumquat completo

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Esto no es serio. Que una salsa sirva igual para un pescado que para un postre no tiene ningún sentido, va en contra de la lógica… y de la realidad.

La preparación de la salsa es casi igual que la del post del tartar de atún, la única diferencia es que casi no lleva sal y que dejé que la pectina gelatinizara hasta que quedó bastante más densa pero fluida.

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Crema-laksa lemak de carabineros para nochebuena

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En realidad esto es una mezcla entre una crema de marisco tradicional pero con las especias de un laksa (en otra proporción) y en vez de usar nata, tiene leche de coco. El resultado es bastante distinto porque la proporción de especias y de leche de coco es mucho menor, se reduce el picante para que la puedan tomar todos, siendo el sabor protagonista el del marisco. En definitiva, una crema con el protagonismo del marisco, cremosa por la leche de coco, ligeramente especiada y presentada de una manera más elegante a la de un laska (ver post anterior). Y para darle un color más cercano al del marisco, he reducido la cúrcuma que da un color muy amarillo y he añadido algo de tomate.

Otra diferencia fundamental entre este plato y un laksa es que aquí he emulsionado la crema con goma Xantana. El motivo: para ligarla y espesarla. De esta manera se le devuelve ese aspecto más entero de una crema tradicional de navidad. Cuando se cuece la leche de coco, se acaba cortando, dejando a la vista la grasa, que forma una dispersión y eso es justo lo que quiero evitar.

Es verdad que leyendo la receta parece complicada, pero te puedo asegurar que no tardé más de 2 horas y media en prepararlo para unas 18 personas.

Y otro dato importante, todos los ingredientes “extraños” los puedes encontrar en leer más »

Guiso de cordero “new style” o el compromiso entre el sabor y la jugosidad de la carne

Este plato ha surgido a partir de uno de mis guisos favoritos que hace mi madre. Aquí utilizo los mismos ingredientes, pero cambiando alguna cosa del proceso.

La receta de mi madre: enharina y saltea el cordero, añade el sofrito, el azafrán y Cognac, flambea, añade agua y cuece hasta que se haga la carne. Luego añade las verduras (alcachofa, judías y guisantes) y huevo cocido cortado en 4 y acompáñalo con unos daditos de patatas fritas.

Estos son los cambios:

Uno de las diferencias más importantes es que no salteo la carne antes de cocerla. La única razón para hacerlo es que en este proceso se producen unas reacciones (de Maillard) que, para resumir, potencian los aromas naturales de la carne. Sin embargo, también la carne se deshidrata y la parte exterior se contrae (y como ya he explicado otras veces, al sellarla no se evita que se salgan los jugos, al contrario).

En este caso, para conseguir un sabor intenso y preservar la jugosidad y la textura de la carne, he extraído el sabor más pronunciado de la carne dorando los huesos y los despojos de deshuesar y limpiar la carne (grasa, telillas…) y con esto hice un caldo concentrado de cordero.
También he sustituido la harina con la que se “selló” la carne (que en realidad sólo actúa como espesante del caldo) por goma Santana, consiguiendo un guiso más ligero.

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Bacalao al pil-pil con cúrcuma fresca

Es un bacalao al pil-pil tradicional, sólo hay algún cambio para darle el toque tailandés: leer más »

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