Archivos de la Categoría: Son de tierra

Ensalada de pata de ternera

Echa una pata de ternera en la olla express y cuece durante hora y media con los aromáticos que quieras (yo: cebolla y jengibre casi quemados en el grill, canela, anís estrellado, salsa de pescado, sal y un poco de azúcar).

Deja enfriar en su propio caldo, cuela, limpia y coloca en un molde con un poco de su caldito reducido a 1/3. Y a la nevera hasta que cuaje.

La ensalada va con un poco de escarola, menta, cebollino chino (parte blanca), guindillas y unas láminas de pata cortadas bien finita. Y aliñada con un poco de lima y salsa de pescado vietnamita.

Una delicia. En caliente están buenísimos y en frío sorprendentes, qué textura y qué pinta, parece mármol. Mira:

Muy recomendable. Y encima ligerita.

Tu nevera “no frost” es un deshidratador

Muchos habréis visto que la nevera no frost tiene muchas ventajas prácticas, pero el principal inconveniente es que seca la superficie de muchos alimentos, incluso cuando se cubren con una lámina de papel film porque el sistema de enfriamiento por aire seco (que evita la formación de escarcha en las paredes del aparato), también reseca la superficie de la comida.

¿Y por qué no convertir una desventaja en una ventaja? Aquí he aprovechado esta propiedad para deshidratar un piel de cerdo y hacer cortezas o chicharrones, como los llaman en EEUU y en Latinoamérica.

Cocí la piel de una panceta curada en sal hasta que quedó tierna y luego la dejé en la nevera una semana dándole vueltas de vez en cuando para que se secara toda la superficie de forma homogénea. Al cabo del tiempo la piel se quedó tan seca que parecía plástico duro

Y como prueba, al freírla en aceite, quedó perfecta: en seguida sufló formando burbujitas por efecto de evaporación del agua residual que quedaba en su interior y no quedaron partes duras.

Os dejo el link al post donde explico cómo hacer chicharrones o cortezas paso a paso de la forma clásica. La principal diferencia está en que se aplica calor en vez de aire frío.

Panceta “rosa” a baja temperatura con glasa de cerdo

Cuando tomamos panceta cocida la carne queda bastante seca, pero si tiene suficiente cantidad de grasa no se nota demasiado: la untuosidad de la grasa, que se derrite en la boca, contribuye a aumentar la percepción de jugosidad; sin embargo, si te fijas sólo en la textura de la carne notarás que queda más seca.

El reto está en hacer leer más »

Panceta rosada, en salmuera con nitrito de sodio NaNO2 ó E250

El nitrito de sodio se ha usado siempre para preservar fiambres (de los de comer), fundamentalmente con dos objetivos: darles el color rosado que tienen (piensa en el color del jamón cocido o el bacon industrial) y prevenir el crecimiento de la bacteria causante del botulismo, una de las pocas que crece en ambientes sin aire. En cocciones al vacío (sólo en el caso de que vayas a cocer, enfriar y luego regenerar) este es uno de los mayores riesgos que se corre si no se enfría la comida rápidamente por debajo de los 4ºC tras su cocción. Si vas a tomarla en el momento, no hay riesgo.

No sólo es un añadido químico para fiambres, forma parte de nuestra dieta habitual, tanto que se encuentra en la mayoría de las verduras y carnes que comemos (las que más, la espinaca y la lechuga pueden llegar a contener 2.500 mg/ kg), mientras que la carne curada sólo contiene entre 10 y 30 mg/ kg. leer más »

… por eso te quiero tanto y te doy mi corazón!

Un plato que me ha encantado. La carne de corazón tiene un sabor y una textura muy interesante, es una carne muy ejercitada (el corazón sólo deja de moverse una vez en la vida) y por lo tanto muy sabrosa y diferente al resto; me imagino que también se debe a que es un tipo de músculo (de movimiento involuntario) totalmente distinto al que estamos acostumbrados a tomar.

Los taquitos de queso de Burgos aportan un contraste muy interesante por las diferencias en intensidad de sabor y por su textura. Y la salsa también da muchos matices: además de la riqueza aromática, tiene sabores dulces, salados, umami, ácido y la sensación picante. leer más »

Carne ácida fermentada en casa: nem chua

Hace tiempo escribí un post sobre el nem chua, y ahora toca la preparación casera. Para prepararlo en casa me he inspirado tanto en el post de Don, un buen amigo blogger y gran cocinero (som moo es el nombre laosiano, nem chua es el vietnamita) y la receta vietnamita de la madre de una amiga. leer más »

Guiso de tendones y chalotas

Aquí son totalmente desconocidos; yo sólo los había tomado en mis viajes por Asia, en sopas con noodles y en ensaladas fresquitas, picantes y plagadas de hierbas aromáticas. Pero lo que más me sorprendió de mi último viaje chino es encontrarme con guisos con este ingrediente como protagonista. Sin ir más lejos (no pun intended), en Pekín lo encontré en el menú del grandísimo Da Dong y, muerto de curiosidad, lo pedí inmediatamente. Estaba increíble, tanto que desde entonces he hecho varias versiones, y sin duda la que más me ha gustado ha sido esta.

Como la mayoría de vosotros no los habréis cocinado os explico cómo comprarlos y prepararlos:

  • Pide en una casquería unas patas de vaca y diles que te separen el tendón central del resto. Si no saben identificarlo, te tocará hacerlo tú. Es la parte central, sólo hay que retirar el exterior (que también está buenísimo y se puede utilizar para unos callos o para una ensalada asíatica) y quedarse con el centro (piensa en tu talón de Aquiles y te podrás hacer una idea de dónde están, recorre la parte . Os dejo una foto del tendón una vez extraído, que he cogido prestado de Chadzila, uno de los grandes:

    Luego hay que cocerlo en olla Express al menos una hora y cuarto (si te gustan más tiernos, puedes hacerlos más tiempo; mientras más los cuezas, más blanditos quedarán). Yo los hago con los aromáticos del pho: sal, salsa de pescado, cassia (o canela), anís estrellado, un poco de azúcar amarilla (a la venta en tiendas asiáticas o sustituye por azúcar morena) y una cebolla y una pieza de jengibre gratinados en el horno hasta que estén bien dorados, casi quemados. Para ver proporciones pincha en

este post sobre el pho vietnamita

Y aquí os dejo una foto de cómo queda el tendón una vez hecho:

Una vez que estén hechos, retira el hueso final y la poca grasa que tienen ycorta en leer más »

Costillas de cerdo ahumadas

Qué cosa más buena esto de las costillas ahumadas; increíblemente jugosas, con los sabores de las especias y encima, ahumadas en madera de arce. ¿Se puede pedir más? Sólo que sea un ingrediente barato, y lo es.

Si quieres hacerlo, pero, como sería normal y esperable de una persona cuerda, no tienes ahumadora, la forma más sencilla sería hacerlas en el horno a 140º y sin necesidad de ahumar. No es lo mismo, pero siguen quedando buenísimas. Una versión algo más laboriosa (pero no complicada): prueba a hacerlas de esta otra manera: (ver post)

Y se puede tomar tanto en caliente como en frío y parecen dos ingredientes totalmente distintos: en frío, cortada en lonchas finas, queda casi como un fiabre, con unos sabores más sutiles y una textura más dura. Y cuando se pasa por la plancha queda mucho más jugosa, se derrite en la boca, mucho más sabrosa y más orgásmica si cabe.

Ingredientes:

  • 3 kg de costillar de cerdo
  • Mezcla de especias para el curado en seco. Proporciones:
  • 3 partes de azúcar moreno
  • 1 de sal
  • 1 de glutamato monosódico
  • 1 de anís estrellado
  • 2 de pimienta blanca (o en su defecto algo menos de negra)
  • 2 de semillas de cilantro
  • 2 de ajo en polvo
  • 2 de cebolla en polvo
  • 1 de cassia (o canela) en polvo

Tritura y mezcla los ingredientes y frota bien sobre la superficie de la carne. Deja macerar durante al menos un día.

Luego van ahumadas durante 7 horas a 70ºC (probablemente con unas horas más de cocción hubieran quedado más tiernas, tengo que hacer pruebas) con mi grandísima ahumadora Bradley con madera de arce:

Actualizado 29/01/12: he vuelto a hacerlas cambiando un poco el proceso, ahumé en frío y luego cocí las costillas durante 12 horas a 65º. Quedaron mucho más tiernas y jugosas.

Y posteriormente, doradas en una sartén antiadherente:

Antes de servir, les añadí una salsa dulce y ácida a base de: (la clave aquí es más el sabor que el olor, puedes sustituirlo por otros ingredientes siempre y cuando obtengas una salsa o aliño dulce y ácido)

  • 2 cucharadas de maltosa
  • 1 cucharada de vinagre rojo (Chino)
  • 1 cucharada de vinagre neutro (por ejemplo, de arroz)
  • 2 cucharadas de pasta de tamarindo (congelada, de venta en tiendas de productos latinos)

Y, para acompañar, una buena ensalada bien fresquita y ácida, que contrarreste la sensación grasa de las costillas. Por ejemplo, esta a base de lechuga, tomates cherry, cebolla, remolacha y manzana verde con una vinagreta de mostaza de Dijon:

Rabo de buey y gambas. Fácil, sencillo y buenísimo

Con la carne que cociné el olla a presión (receta anterior) preparé este platillo que quedó buenísimo: la carne deshuesada, con su salsita, unas gambas cocidas, peladas, abiertas por el centro,  limpias y con un poco de cebollino chino... tampoco hay que complicarse para comer de fábula, ¿no?

Dado de carrillera a baja temperatura: 100 horas a 60ºC

La carrillera quedó con una textura muy interesante, tiernísima, jugosísima y muy compacta. Me encantó su textura, muy distinta al osso buco y al costillar  que hice al vacío – es una pieza muy distinta, mucho más gelatinosa. Lo más curioso de todo es que resultó menos melosa que cuando se prepara de la forma tradicional; y, como es de esperar, la carne quedó menos “mechada”; para nada como cuando tomamos el típico guiso de carrillera, que la carne se deshace en hilillos. Os dejo una foto de la pieza sin napar para que veáis la pinta que tiene:

Va cocida al vacío con una cucharada de salsa de soja, otra de azúcar y un chorritín de agua.

Luego está cortada en daditos y montada encima de una lámina de plátano macho frito (que le aporta un dulzor que le va de muerte y un punto crujiente), el jugo de la cocción, reducido a la mitad, cebollino y el puntito de picante del shichimi togarashi (mezcla de especias japonesas)