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Dumpling de pato casero y su consomé

En mi última cena sin duda me gustaría comer un surtido de dim sum… ¡y muchas cositas más! Uno hervido con aceite picante de sésamo, uno al vapor con una gambas deliciosas, uno al horno con un hojaldre crujiente increíble…etc. Desde pequeña recuerdo que ayudaba a mi madre a rellenar los wontons o cortar hojas cuadradas de papel para poner debajo de los pao (brioche salado rellenado de carne o de algo dulce y cocido al vapor).

Ahora sigo investigando como hacer mis dim sum preferidos y hoy quería regalaros la receta de la masa base que tiene muchos usos y que no cuesta mucho trabajo… hay solamente que practicar. Es una masa perfecta para empezar, por los ingredientes sencillos que necesita. Además, se puede usar para hervir, cocer al vapor, hacer a la plancha, freír y rellenar con casi lo que queráis.

La foto lleva un dim sum cocido como un gyoza. Esta rellenado de la terrina de pato de Iñigo y va acompañado de un consomé de pato (pincha aquí para la técnica) y cubitos de zanahoria y daikon encurtidos.

Ingredientes para 20-25 hojas:

  • 100 g de harina de repostería
  • 100 g de harina de panadería
  • 1/3 cucharita de sal
  • 110 ml de agua caliente

Preparación:

Mezcla la sal con el agua.

Tamiza las harinas juntas en un bol. Repite 2 o 3 veces.

Añade el agua y mezcla con una espátula o usa el Kitchen Aid si lo tiene. Si hace falta, se puede añadir un pelín de agua más. Sigue mezclando durante 7 minutos.

Divide la masa en 4 y dale forma de tronco. Enrolla cada tronco con papel film y deja reposar durante 30 minutos.

Divide de nuevo cada tronco en 5 y estira sobre una superficie con un poco de harina. Se puede usar un corta pasta para dar una forma perfecta. Espolvorea un poco de harina entre cada hoja y guarda en papel film en la nevera hasta un máximo de 3 días.

Cartílagos de pollo a la plancha

Un aperitivo delicioso, sin demasiado sabor, pero sí con muchísima textura. Y además aprovechamos una parte del pollo que la mayoría de las veces acabamos tirando.

La pieza es el pico que sobresale de las carcasas de pollo cuando retiramos las pechugas. Lo cortamos con un cuchillo y no hace falta nada más que dorarlo en la plancha. Si quieres, puedes acompañarlo con una salsa, pero así también está bueno.

Hace ya unos 4 años jugaba con esta pieza y publiqué una receta de cartílagos de pollo; entonces llevaba una precocción antes de pasar por la plancha, lo que daba una textura mucho más tierna.

En la mayoría de los pubs japoneses, las grandísimas izakayas, ofrecían estos cartílagos dorados en sus barbacoas de carbón – que no sabe a carbón. Y lo hacían como aquí, sin una cocción previa. El resultado es mucho más crujiente; ahora me gusta más así. ;-) Hay que probarlos, es una gran experiencia que sale grátis.

Estamos de enhorabuena con esta última publicación: ¡hacemos 500 posts publicados! Todavía estoy impresionado con la constancia que hemos tenido con el blog.

Elogio del erizo de mar

Es tan maravilloso que no necesita nada, ni aderezo, ni cocción – sólo limpiarlo.

Su belleza exterior sólo se supera por su increíble sabor a mar, suavizado por un ligero dulzor. No sé si hay algo más que decir. ¿Qué se os ocurre?.

Para hacerlo, clávale un cuchillo en la boca y abre erizo en dos.

Retira todas las “lenguas” anaranjadas” que tiene ayudándote de una cucharita de postre, límpialas en un poco de agua y mételas en la boca. ¡Qué maravilla!

También son una base perfecta para una salsa para pasta; el otro día preparamos unos fideos de arroz sarraceno y los aliñamos con erizo ligeramente deshecho en un poco de aceite de oliva, salsa de pescado y jugo de lima.

Aprovecha ahora que estamos en temporada.

 

Huevos de pollita

Estamos en época, ahora es cuando hay que probar esta delicia. Si no los conocéis, POR FAVOR, no dejéis pasar la oportunidad, no os podéis imaginar el sabor que tienen sus yemas. Se trata de los primeros huevos de gallinas ponedoras, por eso son así de pequeñitos. Es uno de esos grandes pequeños manjares que no cuestan casi nada – unos 2’50€ la docena –  y os va a hacer disfrutar como nunca.

Y como siempre últimamente, estas delicias las puedes encontrar en Hermanos Gómez.

Nosotros los hacemos de mil maneras, pero para poder disfrutar de su sabor sin alterarlo lo más mínimo posible, como más nos gustan es poniéndolos a hervir cubiertos de agua a temperatura ambiente y cocer sólo 2 minutos desde que el agua comienza a hervir.

Tal y como puedes ver en la foto, la yema queda increíble, con una untuosidad deliciosa, algo más líquida que cuando se hacen a 63ºC.

Coquelet. ¡Abrígate, que hace frío!

Uno de los días más fríos de este invierno tan frío que está haciendo acabamos calentándonos en una casita de campo al lado de la chimenea… Así, tan agustito, pensé hacer lo mismo con un gallo joven, abrigarle y darle calor en el horno: Coquelet en croûte (en costra).

Por supuesto, ya conocéis mi manera de cocinar y seguro que no os sorprendés si os digo que unté el coquelet con lemongrass, hojas de lima kaffir, ajo, AOVE, ralladura de lima…bueno y para mí resulta un platito muy sencillo porque siempre tenemos estos ingredientes en casa (el lemongrass y las hojas de lima kaffir las tenemos en el congelador).

Antes de navidad, antes de las comidas con colegas, las copas con amigos y  las cenas en familia…este platito jugoso, viene muy bien – el coquelet tiene muy pocas calorías (alrededor de 150 por 100 gramos).

Ingredientes para 2 pax:

  • 400 g de harina
  • 1 lima (ralladura)
  • 1 rama de lemongrass
  • 4 hojas de lima Kaffir
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cucharas de AOVE
  • Sal y pimienta negra
  • 1 coquelet

Preparación:

  1. En un cuenco grande echa la harina y añade poco a poco 250 g de agua hasta que la masa quede flexible y elástica pero no pegajosa. Cubre y deja reposar.
  2. Prepara los ingredientes para untar el coquelet: pica el lemongrass, las hojas de lima kaffir, el ajo y ralla la lima. Mézcla todo en un bol junto con el AOVE, la sal y pimienta. Corta algunas rodajas de lima.
  3. Unta todo el coquelet (usa guantes si tiene) y pon un par de rodajas de lima dentro.
  4. Precalienta el horno a 220ºC.
  5. Extiende la masa – no muy fina para que no se rompe (un podo menos de 1 cm) y envuelve el coquelet con la masa. Deja reposar 5 minutos y cuece en el horno 1 hora. Cuando esté listo, deja reposar de nuevo 15 minutos y llévalo a la mesa.
  6. Lo bonito de este plato es abrirlo cuando todo el mundo está sentado y puede disfrutar del maravilloso olor que sale al romper la costra…
  7. Sirve con una ensaladita de canónigos para una comida realmente ligerita.

Comentarios:

  • Se puede hacer esta receta con ingredientes más occidentales: algunas rodajas de limón, tomillo, salvia, etc.
  • También podéis remplazar el coquelet por un pollo, aumentando el tiempo de cocción; para asegurarte de que queda perfectamente cocido usa un termómetro y pincha dentro del muslo.

Estofado Chino de berenjenas

Con estos días de lluvia que hemos tenido en Madrid me puse a preparar bastantes cositas estofadas, como este guiso de berenjenas. Esta verdura es una de mis preferidas, ya sea en ensalada, con una vinagreta de sésamo, al horno, convertida en una salsa cremosa tipo Moussaka o así, una guarnición facilísima y original y con un pelín de picante.

Para este estofado rapidito cogí una receta de mi madre y usé las berenjenas grandes que se pueden encontrar por todos lados, pero si encuentras, funciona también muy bien con berenjenas chinas que son más largas y finas, de color fucsia y tienen un sabor más dulce y la piel más tierna.

 

Ingredientes (como guarnición para 4 pax con hambre)

  • 2 berenjenas (tamaño medio)
  • 2 cucharaditas de sal
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1 cucharada de ajo picado
  • 1 cucharada de jengibre picado
  • Salsa de soja oscura
  • 1 cuchara de pasta de soja picante china -tipo miso (tengo una jarra de 400 gr que compré en una tienda asiática, en el bote está escrito: Hot soybean paste, vale para muchas cosas…)
  • 1 cucharada de azúcar
  • C.S. de agua
  • C.S. de cebolleta
  • Y 2 nabos… porque… ¡los tenía y quería gastarlos!

 

Preparación

  1. Corta las berenjenas en trozos de 2 cm, tamaño bocadito. Espolvorea un poquito de sal y deja en un colador unos 20 minutos. Aclara con agua y seca con papel de cocina para que pierdan agua.
  2. Dora el ajo y el jengibre en el aceite. Cuando esta doradito añade las berenjenas, los nabos y el resto de los ingredientes – los condimentos- y mezclar un minuto. Cubre con agua caliente y cuece unos 15 minutos a fuego lento removiendo de vez en cuando hasta que la berenjena quede blandita y a tu gusto.
  3. ¡Ya está, nada más! Sirve con cebolleta cortada finita y unos filetes de pollo por ejemplo y también se puede comer frío…

 

Comentarios

  • Dejé la piel para evitar que tengamos al final miles de trocitos de berenjena. Además  es nutritiva y aporta buen sabor.
  • Se puede espesar la salsa sola, con Maicena o haciendo una reducción.
  • Esta receta es muy practica cuando ya no sabes qué  hacer con las berenjenas que quedan en la cocina desde hace tiempo y se han arrogado un poco… ¡ya que no se verá en el guiso!