Couscous de brocoli zanahoria y chicharro

Aperitivo improvisado, hecho en menos de 5 minutos, combinando el crujiente de la zanahoria y el brocoli, apenas salteado, con el fundente del pescado crudo, ¡un contrastes de temperaturas y texturas, delicioso y refrescante!

Al comprar el pescado pedimos que nos quiten solamente las escamas y la tripa. Lo limpiamos en casa y aprovechamos los recortes para hacer este amuse-bouche ligerito.

Para aliñar, hemos puesto muy pocas cosas: un poco de jugo de lima, salsa ponzu, shichimi togarashi y sal de salsa de soja ¡y a disfrutar acompañado de una cervecita!

 
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Lubina curadada en alga kombu

A estas alturas casi todos hemos probado pescado crudo. En concreto la lubina me gusta porque es algo grasa y tiene una textura dura y resistente, ideal para tomar cruda.

Pero me imagino que muy pocos habéis probado un pescado crudo y curado en un alga. El resultado es muy interesante y sorprendente: durante el proceso, el pescado absorbe el ácido glutámico del kombu (uno de los ingredientes que más glutamato contiene), se sala y se contagia de los aromas marítimos del alga. Además, la sal expulsa parte del agua del pescado, concentrando su sabor, dando una textura un poco más compacta y un color un poco más oscuro.

Lo más interesante sin duda es su aroma fresco a algas, recuerda al olor de una playa a la que el mar acaba de llevar algas frescas.

Si quieres sustituirlo por otro pescado, utiliza pescados de sabor neutro para que el sabor del alga  no se mezcle llegue con claridad.

No necesita tomarse con salsa de soja porque ya tiene mucho sabor, pero si quieres, puedes.

Ingredientes

  • Láminas de alga kombu
  • 1 lubina
  • Sal
  • Sake seco para cocinar
  • Salsa de soja japonesa (opcional)

 

Preparación:

Limpia el pescado, quita las espinas centrales con unas pinzas  y corta en láminas finas en contra del músculo.

Sala el pescado y deja reposar unas 2 horas.

Luego salpícalo con un poco de sake y envuélvelo entre dos láminas de kombu (previamente remojado) entre 2 y 5 horas o, sí vas a dormir, durante una noche entera.

Ya sólo queda tomarlo.

 
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Sablés de chocolate negro y flor de sal

Receta facilísima de galletas de todo chocolate, lleva cacao en polvo, un buen chocolate negro y algunos gramos de flor de sal que le dan el toque de crujiente y además el salado aumenta el sabor de la galleta! La saqué del libro PH10, del pastelero francés Pierre Hermé que crea pasteles maravillosos…

El truco para que sean muy muy buenas es el tiempo, hay que sacarlas del horno justo cuando están hechas para que queden un pelín blandas por dentro.

La receta da unos 4 rollitos de masa, que se pueden guardar en la nevera durante al menos un mes. Para evitar que pierdan sabor y textura, corto y horneo el día que se van a tomar. ¡Seguramente que la primera vez que las hagas serán tan buenas que no sobrarán para guardar ni en la nevera ni en una cajita!

Ingredientes (para 2 kg de galletas)
* 465 g de chocolate de cobertura 70% de cacao (o chocolate para repostería)

* 540 g de harina
* 92 g de cacao en polvo
* 15 g de bicarbonato de sodio
* 465 g de mantequilla
* 370 g de azúcar moreno
* 155 g de azúcar blanco
* 9 g de flor de sal
* 6 g de extracto natural de vainilla

Preparación:

Picar el chocolate en trozos pequeños.

Mezclar y tamizar (opcional) la harina, el cacao en polvo y bicarbonato de sodio. Ablandar la mantequilla (dejándola fuera de la nevera un poquito antes de empezar), añadir azúcar morena y blanca, la sal y el extracto de vainilla, mezclar la harina, el cacao y el bicarbonato, y el chocolate picado lo menos posible.

Formar rollos de 4 cm de diámetro. Dejar enfriar en el refrigerador durante 1 hora por lo menos. Cortar en trozos de 1 cm de ancho.
Cubrir una bandeja para hornear con papel para coción y colocar las galletas.
Hornear 11-12 minutos a 170 ° C en un horno precalentado.

Consejos
El tiempo de coción es muy importante. Para ser muy buenas, las galletas no deben estar muy hechas.
El uso de flor de sal es muy útil para matizar la sensación de salado. Si tiene que substituir con sal fino, puede ser necesario reducir el peso.

Conservación
Usted puede hacer la masa con varios días de antelación y guardar los rollos en el refrigerador o congelador, y hornear poco a poco según sus necesidades.

 
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Taller de Nuevas técnicas de cocina en Apeti’oh!

El próximo sábado 12 de mayo doy un curso de nuevas técnicas de cocina en Apeti’oh!, un escuela de cocina con la que llevo colaborando un tiempo – ya he dado unos cuantos cursos con ellos y estoy encantado.

El curso dura 3 horas, de 11-14 y creo que puede ser muy divertido, por lo menos yo me he lo he pasado muy bien haciéndolos – ¿cómo no me lo voy a pasar bien si es uno de los temas que más me divierten?

Todo lo que hagamos serán platos sencillos que puedas hacer en casa sin ningún problema y sin ingredientes demasiado raros y con utensilios habituales.

El curso está pensado para es que hagáis vosotros mismos los platos y veáis lo fácil que resultan. Esto es lo que tenemos plafinicado:

  • Gazpacho ligero y cremoso con goma xantana
  • Pescado con crema intensa de zanahoria con naranja y avellanas cuasiquemadas (Maillarización “express”)
  • Salmón confitado al vacío sin aparatos complicados, mahonesa de wasabi
  • Piña colada gelificada con agar-agar

Lo más interesante es además hablaremos sobre el cómo y los por qués de cada una de estas técnicas para que podáis adaptarlas a vuestras recetas y platillos y así mejorar alguno de los procesos.

Espero que nos encontremos por ahí y nos pongamos cara ;) . Si os interesa, visitad su web para ver información sobre los cursos.

 
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Émilie: nuevo blogger en Umami-Madrid

Tengo el placer de presentaros a una nueva colaboradora que estoy seguro va a aportar muchísima frescura y espontaneidad al blog. Además de ser economista y experta en comunicación y marketing, se ha formado trabajando como cocinera, panadera y pastelera y ha estudiado cocina clásica en París. Y encima comparte mi pasión por la comida asiática, así además de seguir la misma línea que ha llevado el blog hasta ahora y aportará algo que lleváis pidiendo desde el principio: postres y dulces. Y sin más, os dejo que ella os cuente:

 

Asiatica, economista, cocinera, francesa, nómada, pastelera… y a veces payasa. Me llamo Émilie.

Desde pequeña soy una apasionada de la gastronomía, algo bastante típico que se podria leer en el “sobre mi” de muchos otros blogueros adictos a la gastronomía… ¿algo atípico? Soy francesa, nací en Paris, soy de origen asiático: mi padre es de Laos y mi madre es china-vietnamita y nació en Camboya. Ahora vivo desde hace poco en Madrid.

Estudié en Paris en una escuela de negocios, especializándome en temas de marketing, comunicación y estrategia, viví 3 años en Londres pero no pude resistir mucho hasta que cedí a la llamada de la cocina… ¡y cambié mis tacones por zapatos de cocinera! Estudié de nuevo, esta vez en una escuela de cocina en París, y después estuve trabajando como cocinera y pastelera. Ahora quiero aprovechar todo lo que he aprendido en toda mi carrera profesional y dedicarme a temas de marketing y comunicación relacionados con la gastronomía.

¿Cómo cocino? Mezclando, improvisando, investigando y equivocándome de vez en cuando. Mis origenes, mi recorrido y mi personalidad se muestran a través de mi cocina, donde la mantequilla y la salsa de soja son dos amigas que se llevan muy bien juntas.

Tengo el gran placer de que me hayan invitado a escribir en e blogl Umami-Madrid, espero que me perdonéis algunos errores gramáticales y sobretodo que os divirtáis leyendo algunos post culinarios que quiero compartir con vosotros.

¡Saludos!

 
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Tapas y Blogs en el Restaurante Lua

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Fotos del grandísimo fotógrafo y gastroblogger Carlos Noceda

Aunque he ido a Lúa un montón de veces, esta última fue especial, no sólo por la inmejorable compañía, sino porque fue la primera vez que visité el nuevo local, en la calle Eduardo Dato, número 5.

Lúa es un restaurante único, siempre que voy me siento como en casa, un lugar acogedor que ha mejorado con el nuevo emplazamiento con mucho más espacio, más luz y con una decoración muy agradable, limpia sin ser minimalista y con unas columnas de madera que le dan muchísima calidez. Y el portón de entrada es simplemente espectacular.

No sólo el ambiente te hace sentir bien, sino que todo lo que construye la «experiencia Lúa » está alineado: los camareros combinan perfectamente un saber hacer impecable con una cercanía perfecta, Manuel Domínguez, el jefe de cocina y dueño, un tío encantador, que se acerca siempre a la mesa para interesarse por lo que has comido y su comida, perfectamente equilibrada entre lo placentero que resultan los sabores tradicionales y las nuevas revisiones, además de unas presentaciones impolutas.

Una de las cosas más interesantes del restaurante es que no tiene carta, sólo sirven menús degustación que van variando mes a mes, manteniendo sus platos insignia, como su versión de sopa de ajo, impecable. Y los menús siempre combinan pescado, carne (en muchas ocasiones cordero) y algún plato de cuchara, que siempre son de agradecer.

Una novedad que creo que os va a encantar es cómo se ha planteado la venta de vino: en vez de cobrarte por cada botella a precio de restaurante, cobra el descorche por persona una sola vez y las botellas se pagan a precio de coste.

¿Qué tomamos ésta vez?:

  • Falso capuchino de lentejas y espuma de boletus.
  • Tartar de atún con guacamole de wasabi y lima, polvo de nachos y vinagreta de frambuesa.
  • Sopa de ajo con yema de huevo escalfado, palomitas de arroz rojo y carpaccio de trufa negra.
  • Merluza al vapor sobre sopa de maíz, crudité de verduras y praliné de cacahuete.
  • Albóndigas de venado en reducción de teriyaki sobre un puré de yuca y nabo y falsa guindilla.
  • Crema de queso San Simón sobre sopa de violetas, crujiente de miel y cristal de violeta.

¿Y qué bebimos ?:

  • Tres Matas crianza 2009 Tempranillo D.O. Ribera del Duero
  • Bianca 2010 Verdejo 100% D.O. rueda
  • Ontañon Crianza 2008 Tempramillo y Garnacha D.O. Rioja
  • Estrella Galicia Selección 2012 8º Vol.
 
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Ssäm corea-no

Una preparación buena, ligera y deliciosa. Me encanta porque a la gente le divierte mucho hacerlo ellos mismos y el proceso invita a una tarde relajada y divertida. Perfectos para un día de picnic o para juntarse un grupo de amigos en casa.

 

Es uno de los platos más conocidos de la cocina coreana, y básicamente es comida enrollada en una hoja( de lechuga, alga, sisho, repollo o col china) – de hecho ssäm significa precisamente eso, “enrollado”; se coge en la mano una hoja y se rellena de arroz, carne y demás condimentos, entre ellos, normalmente cerdo, aunque también se hace con ostras, pescado y marisco. Y si a partir de ahí nos olvidamos de las tradiciones, esta delicia se puede hacer con casi cualquier cosa que se nos ocurra y que cuadre.

 

Si vamos a prepararlo con carne no nos podemos olvidar del indispensable y delicioso ssamjang, una salsa espesa a base de miso coreano (doenjang), kochujang (pasta fermentada a base de miso, chiles y arroz) y otros condimentos, como ajo y aceite de sésamo. La pasta se puede comprar hecha, pero podéis hacer una aproximación en cada con cualquier tipo de miso: mezcla miso, chiles picantes, ajo, algo de azúcar, aceite de sésamo y un poco de jugo de lima (aunque no es tradición, un punto de acidez le va genial y contribuye a aumentar todos los sabores). Hazla a tu gusto, con las cantidades que quieras siempre y cuando notes equilibrio entre el salado (que será bastante), picante, ácido y dulce. Si al probar, no notas alguno de estos sabores, rectifica hasta que lo hagas. Y si la compras hecha, mejorarla a tu gusto y añade algo de acidez.

 

Nosotros decidimos hacerlo cuando encontramos en la frutería una lechuga buenísima, de hojas grandes y crujientes, deliciosa. Además teníamos unas piezas que nos sobraron de un costillar de ternera, así que ya estaba decidido.

 Preparamos unos cuantos condimentos y a correr:

  •  La carne salteada
  • Calabacín crudo cortado en hilitos y aliñado como en esta receta
  • Menta y cilantro
  • Ssämjang
  • Unos gajitos de pomelo
  • Un puré de berenjenas tipo baba ganuj
  • Arroz
  • Brotes de rábano picante (de venta en El Corte Inglés. Están deliciosos y además de ser preciosos, aportan un picante interesantísimo) 

 
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Sal-sa de soja

Se me ocurrió que podría formar cristales de sal-sa de soja secándola en el horno durante un día a 50ºC y me equivoqué. La salsa, a medida que se va deshidratando cristaliza, pero espesa tanto que se mantiene unida en una sola pieza compacta, tiene un componente sólído mucho más grande de lo que esperaba.

Una vez deshidratada, la saqué de la fuente (usa una fuente maleable para que sea fácil retirarla y no quede pegada) y fui colando toda la sal-sa con distintos tamices hasta obtener 3 tipos de sales de distintos grosores:

  • Cristales grandes y medianos para utilizar en el último momento y que den una sensación mucho más intensa.
  • Y un polvo de salsa de soja mucho más fino.

El resultado: un polvo salsadísmo con un sabor muy interesante algo dulce, salado y umami, pero distinto a la salsa líquida. Diferente a la sal, pero puede sustituirla y distinto a la salsa porque es sólida y cambia su sabor, pero también se puede utilizar como sustituto… tendrémos que probar con más ingredientes.

Me ha encantado usarla con huevo cocido porque me encantan con un poquitín de soja, pero me da una rabia tremenda ver cómo mancha la yema, oscureciéndola. De esta manera puedo tomar huevos con soja sin ensuciar la yema y aumentando la estética del huevo.  

Aunque el proceso no llegó a los resultados que esperaba y no pude extraer esas maravillosas pirámides de sal, conseguí un producto con muchas posibilidades y además una serie de fotos de los cristales que son una pasada:

 
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Pollo en salmuera hecha con salsa de pescado tailandesa

Aunque nunca se sabe, no creo que esto se haya hecho antes porque las salmueras son una elaboración más anglosajona que otra cosa y la salsa es demasiado asiática pa’l body como para que se le ocurra a mucha gente.

Quedé muy satisfecho con el resultado, y eso que tenía dudas con una preparación así. Me daba un poco de miedo que el pollo acabara apestando a salsa de pescado, pero el resultado fue sutil, bastante suave, ligeramente aromático y con un punto de umami que no se consigue con las salmueras tradicionales. Además me gustó mucho porque las salmueras infusionadas con otros aromáticos que he probado hasta ahora no conseguían dar suficiente sabor a la carne como para que mereciera la pena usarlas… pronto llegarán otra salmueras con salsa de soja o con kombu dashi y sal, o incluso en un dashi completito, con su katsuobushi y todo, que puede ser una maravilla para el pollo y para el que lo disfrute.

Para llegar al porcentaje de sal de un 5% de una salmuera tradicional, sustituí la sal por la sal contenida en la salsa de pescado. Depende las marcas, pero suelen tener aproximadamente un 20% de sal, en algunas incluso lo indica en el envase.

Yo utilicé 3.5 litros de líquido con las siguientes proporciones:

  • 875 gr de salsa de pescado, (que contiene 175 gr de sal y 700 de líquido)
  • 2.800 gr de agua

O lo que es lo mismo:

  • Para llegar a un 5% de sal: 8 partes de agua + 2.5 partes de salsa de pescado
  • O para un litro de salmuera: 800 gr. de agua y 250 gr. de salsa de pescado

Y la ensalada muy del sudeste asiático, parecida a un larb, pero con piezas de pollo más grandes:

  • El pollo, después de 24 horas de salmuera, va cocido en el horno a 90º C hasta que llegue a 60ºC a corazón de producto (unas 2.5 horas) – necesitarás un termómetro digital.
  • Me hice con la carne de las patas, troceadas y acompañadas de una cebolleta fresca sabrosísima que encontré en el mercado, un poco de arroz tostado y en polvo, cilantro y aliñado con salsa de pescado, jugo de lima y chiles.

 

 
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Puré meloso a lo Heston Blumenthal

Una imagen vale más que mil palabras, sólo hay que ver la foto para poderse imaginar la textura del puré:

Pocas veces publico una receta que no es mía, pero en este caso no me lo he podido resistir, el resultado de este puré es como ningún otro: meloso hasta un punto increíble y disfrutón que no veas.

Ingredientes:

1 kg de patatas céreas (yo utilicé patatas nuevas pequeñitas)

250 gr de leche entera

250 gr de mantequilla

Sal

Preparación:

  • Pelar las patatas y reservar la piel (que contiene muchísimo aroma a patata).
  • Lavar las patatas cortadas en dados regulares durante unos 5 minutos en agua corriente.
  • Mantener las patatas en agua a 72ºC durante una hora.
  • Lavarlas de nuevo bajo un chorro de agua.
  • Cocinar en agua salada hasta que estén muy hechas, casi a punto de deshacerse.
  • Infusionar la leche con las pieles de patata: calentarla junto con las pieles de patata hasta que llegue a hervir y mantener durante 20 minutos.
  • Secar la patata en una olla con mucha superficie y a fuego bajísimo – mientras más seca quede, mejor.
  • Incorporar la mantequilla y la leche.
 
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