Crema de ajo asado y miso

apero de ajo y miso

Otro gran aperitivo cervecero: un ajo entero, asado al horno hasta leer más »

Enviar por correo el Post Enviar por correo el Post

Modernist Cuisine en Amazon.es

Por si os interesa a alguno, Modernist Cuisine está a la venta en el nuevo Amazon.es por 330€, 100 euracos más barato que su precio en UK. Ya sé que parece carísimo, pero por lo que he visto últimamente (me han dejado uno de los tomos), sin lugar a dudas merece la pena – una fotografía increíble, un texto completísimo, perfectamente redactado y en un lenguaje sencillísimo. Un impresindible si quieres saber todo sobre todo en gastronomía.

Enviar por correo el Post Enviar por correo el Post

Tagliatelle de calamar crudo

Un plato sencillísimo y a la vez complejo: sólo necesitas un buen cuchillo, un calamar muy fresquito, y un aliño ligerísimo. La gracia está en que el aliño quede de fondo: que el aceite sólo dé untuosidad al plato, la lima, un puntito refrescante y un ligerísimo toque picante con el shichimi togarashi. Lo que más se tiene que notar es el dulzor que tiene el calamar en crudo.

Para preparlo: abre el calamar y límpialo. Córtarlo en láminas finísimas, más finas aún que un tallarín italiano:

Ahí tienes el calamar leer más »

Enviar por correo el Post Enviar por correo el Post

Huevo sobre gelatina concentrada de osso buco

Después de hacer el osso buco recogí el jugo de la bolsa en el que se coció la carne, lo clarifiqué y dejé que enfirara formando una gelatina potentísima. Luego la rompí en pedacitos.

Después añadí unas gotas de salsa de soja, un poco de lima, un huevo pasado por agua, unos cristales de sal y bien de perejil. ¡Y en un momentito un aperitivo delicioso para la cena!

Imagina la yema rota y  casi líquida sobre la gelatina, un poco de pan para untar… esto estaba de muerte!

Enviar por correo el Post Enviar por correo el Post

Osso buco lento de co#ones o cómo tardar una semana en hacer una carne al vacío y no morir en el intento

Sí, esta vez me he pasado, pero la cosa ha salido así. Nunca pensé que esta pieza tardara tanto tiempo en hacerse; ya lo intenté cuando empecé el blog, pero ni me acordaba del tiempo – además lo preparé a 68º C y tardó mucho menos. Pero que conste que no me arrepiento, hay que probarlo, es una auténtica locura, nada parecido a un osso buco tradicional, ni siquiera a otras carnes.

La textura que tiene es increíble; de lo tierno que está no necesitas cuchillo para cortarlo, es distinta a otras carnes porque, al cocerse durante tanto tiempo, las fibras del músculo quedan algo sueltas la vez que enteras, manteniendo su jugosidad. Y al dorarlo por fuera queda crujiente y aumenta su sabor.

Esto es lo que he hecho:

  • Metí la carne en una salmuera (50 gr. de sal por cada 1.000 gr. de agua) durante dos días.
  • Luego la cocí (con un poco de salsa de soja, un chorrito de agua, una cucharada de azúcar, cebollino chino y un diente de ajo bien picado) a 55ºC hasta que quedó tierna – sí, tardó 5 días, una locura. Y reservé este grandísimo jugo gelationsísimo para ver qué se me ocurría hacer con él. Para mayor seguridad recomiendo utilizar temperaturas algo mayores, unos 60ºC
  • Enfrié rápidamente y dejé reposar un día en la nevera.
  • Por otro lado hice un guisote de osso buco tradicional, me lo zampé con un buen arrocete y pan para empujar y reservé la salsa que sobró, que espesé con harina tosdada y mantequilla para darle un punto tradicional a este nuevo plato.
  • El día de la cenorra:
    • La pieza tenía 3 grupos de músculos alrededor del hueso de caña. Los separé y retiré el tejido que los agrupaga porque sino, durante la cocción se contraería y aplastaría la carne.
    • Luego lo freí durante unos 2 minutos hasta que quedó bien dorado y crujiente por fuera.

Así quedó al sacarlo de la sartén:

    • Para darle este punto tostado, barajé otras posibilidades como hacerlo en una sartén a la plancha vuelta y vuelta (que tarda mucho más tiempo y corres el peligro de contraer y recocer el interior de la carne más de la cuenta).

Ahí va la foto de cómo quedó la carne a la plancha:

Y aquí puedes ver que la carne contrae un poco más que la pieza frita de la siguiente foto:

    • Pero después de probar cómo quedaba frito me decanté por esta opción: consigues un dorado uniforme en toda su superficie sin llegar a recalentar el centro. Además, de todas las opciones es la que mayor contraste proporciona entre el exterior, dorado y crujiente y el interior de la carne, jugosísimo:
    • Y encima no absorve sabores del aceite.
  • Final: un poco de salsa en la base del plato, la carnaza y un poco de cebollino chino.
  • El resultado: sin palabras – - – -

Os dejo una última foto del osso buco cocido a la manera tradicional (no lleva salsa para que se pueda apreciar el aspecto de la carne): como se intuye, queda bastante más seco, tanto que sólo con la ayuda de la salsa se salva, su gelatina le da esa untuosidad que ha perdido durante la cocción.

Enviar por correo el Post Enviar por correo el Post

Riñones a la plancha y al Jerez (casi tradicionales)

Me encantan los riñones al Jerez, son uno de mis platos favoritos, pero también me gusta el sabor y la textura de unos buenos riñones a la plancha (sobre todo si son de cordero), bien doraditos y crujientes por fuera y crudos en el centro.

Cuando tomo unos riñones al Jerez me da pena ver (y más aún probar) lo re-cocidos que quedan siempre, con esa textura del riñón casi harinosa, taaaan poco agradable. Esa preparación tiene sentido para recalentar, como en muchos bares de tapas, pero si quieres hacer unos riñones cojonudos, te recomiendo hacerlos así.

He intentando combinar los dos platos. Por un lado la salsa tradicional: poché la cebolla con el ajo, luego añadí un vasito de Jerez y espesé con harina tostada. Por otro lado los riñones los preparé a la plancha, a fuego bien fuerte para que queden poco hechos en el centro, desglasé la sartén con más Jerez que fue directamente a parar a la salsa para potenciar aún más el sabor del riñón.

Y el plato quedó genial leer más »

Enviar por correo el Post Enviar por correo el Post