7 Comments

  1. says:

    1 diciembre, 2011 at 09:26

    También lo leí en el libro del tío Harold McGee, dependiendo del bicho para explotar su sabor y correcta textura, mejor unas horas a unos días. Pero para gustos los colores… eso está claro. Entra algo vivo a mi casa y mi mujer y para matarlo se lo tengo que dar al vecino. Ya te lo digo 🙂

  2. says:

    1 diciembre, 2011 at 09:56

    Increíble lo dulces y buenas que están las gambas crudas! La verdad es que la gamba tigre no la he probado nunca. Tengo pendiente ir al mercado de Maravillas que he oído hablar muy bien.
    Saludos,
    Pablo.

  3. says:

    1 diciembre, 2011 at 10:06

    Hace un tiempo leí un post, creo que a Maribona, en el que se hacía una cata de merluzas del Cantábrico, probando para ello una recién pescada, otra que llevaba unas horas de reposo, y otra que era del día anterior. Ganaba esta última por goleada… Como toda carne que se precie, es necesario que ese «rigor mortis» se atenúe y se asiente la carne para poder disfrutarla en todo su apogeo.

    Por cierto, ¿Íñigo, a cómo te salió la broma de las gambas? Y, ya abusando, ¿dónde te abasteces del lemon grass y demás elementos thaichinojapoasiaticos?

    Gracias crack!!!

  4. says:

    1 diciembre, 2011 at 10:43

    Dicen que es diferente, y que el pescado antes del rigor mortis es un manjar reservado a pescadores y poco más. Yo en verano en Cádiz algunos días me llevo peces que aún están vivos y matan en el momento en el puesto, los cocino en menos de una hora, y están espectaculares.

  5. says:

    1 diciembre, 2011 at 11:24

    Sí el secreto es dejar un tiempo como el vino, jamón etc. Por eso con la salsa de pescado imparte un Umami diferente que si fue con la sal. Te acuerdas las gambas crudas con la salsa de mojar en Om Thong? Un combinado perfecto!

  6. says:

    1 diciembre, 2011 at 11:28

    DAo: Sí, de hecho vuelvo hoy a comer… no había estado desde la vez que estuvimos juntos.
    De todas formas estaban buenísimas así, cruditas y crujientes. Qué placer!

    El pollito: el precio, carete, pero mereció la pena, impresionante. y en cuanto a tiendas, tienes toda la info en este post

  7. says:

    2 diciembre, 2011 at 07:57

    Qué buen mercado! Cuando yo vivía en Madrid, hacíamos allí la compra. Durante 3 años viví muy cerca de ese mercado y aunque luego nos fuimos a otro barrio, seguíamos yendo allí. Ah! yo no sería capaz de pelar una gamba viva. Saludos.

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